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Este año fue un gran maestro para mí. El 2017 anterior fue mi período de gestación de Mpoderate.  No me sentía lista para confiar en más personas, no pensaba que alguien pudiera dedicarse tanto como yo.

En el camino me di cuenta que no sólo se trata de que ames tu trabajo, sino de que llevar nuevos talentos hace crecer más rápido tu negocio. Entonces abrir espacios y confiar se vuelve esencial. Así es como llegaron Paola Rivas, y Raquel Goslcher.

Sabía que tener más personas profesionales que me acompañaran fue un gran paso para mí, y fue de las mejores decisiones de este año.

He conocido personas nuevas con una energía bellísima, que aporta en muchos sentidos a mi vida y mi trabajo. Y sólo emprendiendo y saliendo día a día a la calle es que conoces esa gente.

Una gran tribu de mujeres emprendedoras:

Hay mujeres entregadas a su trabajo, emprendedoras fuertes que trabajan sin quejarse a pesar de que la vida les ha puesto una a una toneladas de problemas que parecen imposibles de cargar. Ha sido una gran bendición encontrar muchos rostros en este país tan pequeño. Se que la razón de emprender, en muchísimos casos, es el desempleo, la ausencia de un trato humano en los lugares de trabajo cuando eres madre, o tienes muchas obligaciones, etc. Pero ellas emprenden, y perseveran, en un país donde tener mi género es hasta peligroso.

La mujer salvadoreña tiene el camino a cuestas. Pero aún así no se detiene. Y esa es una fuente de inspiración, porque las vemos en ferias, en reuniones empresariales, yendo a capacitaciones y en cada rincón donde busca superarse.

Las emprendedoras me recuerdan al abejorro, vuelan contra toda ley aerodinámica. Simplemente vuelan y sus alas bajo el sol son un regalo de inspiración para todas. Por ellas, por todas, es tan sustancial y necesaria la sororidad.

Hay personas con mentalidades arcaicas, obtusas, pero bajo un grupito de mucho privilegio igual a ellos que los acuerpa. Hacen sus eventos para que las comunidades emprendedoras los vean, pero no hacen nada o muy poco por el emprendedor.

Encontré supuestos tiburones que deciden, opinan y consideran quién debe y quién no merece una oportunidad de negocios, de ser premiado, o de ser ignorado… he aprendido a conocer quién tiene su lugar por apellido, o porque tiene amistades influyentes y quién  está por mérito propio.

Muy por el contrario hay otras personas que se arremangan la camisa, abren trabajos, dan oportunidades, abren puertas y son puente. Empresas como Estudio Contraluz, a quienes les debo mi gratitud por darnos la oportunidad de haber tenido una alianza de trabajo para apoyarnos y permitirnos cumplir metas de trabajo.

Solutions, Applaudo Studios, marcas como la Academia de Otto Salamanca, la clínica Zaronios, entre otros que este 2018 tuve el privilegio de conocer o volver a trabajar. A todas las emprendedoras que se han sumado a la tribu Mpoderate.

Agradezco a CONAMYPE por haber abierto sus puertas a una enseñanza a tantas mujeres que buscaban apoyo. Yo pude hacer una red de mujeres emprendedoras que me han dado la oportunidad de cultivar también una bonita amistad.

Mi lado feminista.

Me han preguntado por qué no muestro un lado un poco más radical como feminista. Creo que hay muchas maneras de luchar por los derechos humanos y civiles de la mujer desde un marco de empoderamiento personal y económico.

Considero imperativamente necesario, que cada vez haya más mujeres que deseen luchar por la justicia y la equidad desde su trinchera, con sus talentos, y con su propia manera de trabajar.

He leído noticias de muchos feminicidios y abusos a niñas, acoso sexual, violaciones, encarcelamientos por abortos sospechados, más nunca comprobados. Nada de eso debería ser tolerado por nosotras . Pero se puede trabajar en los círculos cercanos y ayudarnos..

Cuando estás inmersa en un objetivo que te supera eso te empodera.

En el camino encuentras estrellas, faros, linternas, luciérnagas, ángeles, todos ellos para dar luz a tu camino en la medida en que pueden dártela, y esa la he abrazado y permitido que ilumine mi vuelo, mi travesía.

 

Amor que se multiplica, derrama y vuelve.

Mis grandes amores.

No vengo de una generación de selfies 24/7, no tuve una educación en la que deba publicar todo lo que hago, lo que siento y vivo para las redes sociales. No me hace falta.

Hoy he aprendido que en el desarrollo de una marca personal puedo compartir con aquellas personas que toman a bien tu contenido como medio y desean una cercanía con quien crea y alimenta esos espacios.

Muy poco hablo, fotografío o comparto de mi vida de pareja o mis hijos en las redes. Creo que como mujer de una época no digital fui educada a no ventilar cuanta cosa pasa en mi casa. Y no por eso,  amo menos a mi familia o no por eso son menos importantes en mi vida.

Mi familia, mis amores son seres de luz que están en mi espacio más íntimo, cercano y vital de mi existencia. Son un privilegio que valoro cada día y procuro en mi humanidad hacérselos saber.

Mi mayor prueba.

El derrame cerebral que tuvo mi papá este noviembre fue una sacudida para todos. Pero doy gracias a Dios que muchas de las heridas y resentimientos que tenía guardados de infancia y juventud había logrado sanarlas antes.

Cuando rompes con ataduras del dolor se puede responder con amor a las nuevas necesidades como las que tiene hoy  mi padre, quien es prácticamente un niño en un proceso de constante reaprendizaje.

Hay lecciones valiosas que sigo descifrando.

Hijos, padres, esposo, hermanos, amigos,  nuevos amigos, son luz, abono fértil,  agua, viento y fuego;  alimento y una fuente de energía que nutre lo que soy. Los considero tesoros en mi viaje.

Me tengo a mí misma, y me ha tomado un tiempo valorarlo en la justa dimensión. Darme mi lugar a mí misma, como hija del universo, lo he aprendido.

Doy gracias a Dios por este año. Y estoy dispuesta a seguir hasta donde Ella me lo permita. Porque sí, Dios es madre y padre, sólo así he logrado una relación estrecha con Ella, que me entiende, me ilumina, me ama y la amo.

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REDACCIÓN MPODERATE

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