Por Elena Samayoa de Ruiz, Psicoterapeuta de niños y adultos.

Al momento que nuestros hijos nacen, no sólo nace el ser más importante de nuestras existencias sino que, a su vez, nace un nuevo rol, el de ser MADRE. Este rol surge con muchas variaciones en nuestra personalidad y forma de conducirnos.

De ahora en adelante no sólo velamos por nosotras mismas, sino que velamos por este ser que es indefenso y susceptible a todo. Sin embargo, en ocasiones nos quedamos estancadas en nuestra forma de pensar y los patrones de conducta que llevamos al momento de que nuestros hijos son bebés.

A pesar del tiempo, no nos percatamos de que crecen, y que todos los libros, artículos, sugerencias y mitos con los cuales nos hemos documentado van quedando de lado ya que las necesidades de nuestros hijos van cambiando

Muchas diremos como duele que crezcan. Era más sencillo solucionarlo todo cuando solo lloraba por hambre y sueño. Pero debemos de tomar en cuenta que aunque siempre serán nuestros bebés, nuestros hijos no pueden seguir siendo tratados como tales.

Aunque seamos súper mamás no podemos controlar todo lo que pasa.

Sin duda alguna, con certeza podemos afirmar que las madres tenemos intrínseco el ser fieras para defender a nuestros hijos, y somos capaces de hacer lo imposible por mover cualquier obstáculo o quitar lo que sea necesario del camino.

La pregunta es, ¿Qué tan positivo es esto? Para nosotros sin duda alguna es lo mejor, tenemos a los seres que amamos en el ambiente más controlado posible es nuestro “Mom lab”, neutralizamos todas las variables intervinientes posibles. Pero se convierte en algo favorecedor sino todo lo contrario es negativo, paralizante y porque no decirlo en ocasiones hasta destructivo.

Olvidamos que no siempre estarán resguardados por nuestro escudo. Los hijos no son nuestros, volarán porque es lo que deben de hacer. Nos han sido dados por Dios, el cual nos encomendó a fortalecerlos, guiarlos enseñarles el camino y encaminarlos en su vuelo. Formémoslo, y no tengamos miedo de lo que hemos sembrado porque toda buena semilla da su fruto, y esto no es más que otra ley de la vida. Sembremos valores, creencias y principalmente identidad, si se quién soy y tengo mi camino definido difícilmente me apartare de este.

Algún día faltaremos o no estaremos ¿Qué pasara con mi hijo cuando eso pase?

El día es hoy, empieza a darle las herramientas necesarias para que se desenvuelva tomando en cuenta su edad y capacidad para que mañana ni tú y, principalmente él, sufran las consecuencias de no saber qué hacer sin mamá.

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REDACCIÓN MPODERATE

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