Por Inés Martínez, Politóloga.

El 2018 traerá a América Latina verdaderos cambios para los pueblos. Es un año determinante para diversas naciones, por ejemplo: Costa Rica y su elección presidencial en primera vuelta (febrero 2018) y la segunda vuelta (abril 2018), El Salvador con su elección parlamentaria y municipal (marzo 2018), Venezuela, Colombia, México y Brasil también tendrán elecciones presidenciales. Dichos comicios permite redibujar el mapa político en la región, lo cual es determinante para las relaciones políticas, económicas y sociales dentro del continente americano.

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el 4 de febrero del presente año en Costa Rica, el predicador evangélico del Partido Restauración Nacional (PRN) Fabricio Alvarado, obtuvo el 24,78 % de los votos con el 86,57 % de mesas escrutadas, mientras Carlos Alvarado, del gobernante Partido Acción Ciudadana (PAC) logró  el segundo puesto con un 21,74 %. Dichos datos obligaron a su sistema electoral a realizar  una segunda vuelta el 1 de abril, la cual dio como ganador a Carlos Alvarado con el 60.66% de votos válidos, según dio el Informe el Tribunal Supremo de Elecciones costarricense.

Dado este contexto, para nuestro país El Salvador, es muy importante informarnos y evaluar 2 cuestiones muy importantes:

  1. Para el caso de Costa Rica, dichos candidatos ambos de apellido Alvarado, generaron una gran controversia a nivel interno y externo de su país, debido a sus propuestas y temas centrales de su campaña como lo fueron: El matrimonio igualitario y la equidad de género, así como el combate a la pobreza.

Es de considerar que con Centroamérica compartimos una historia en común, entre lo que incluye la religión. Somos una región altamente religiosa; especialmente nuestro país. Si bien nuestra Constitución vigente en su artículo 25 permite “libertad de culto”, tradicionalmente nuestra sociedad evalúa todo lo que sucede o puede pasar basándose en sus propios e individuales dogmas como ley general. Costa Rica nos ha dado un claro ejemplo, en el cual ser inclusivos, tolerantes y no discriminativos forma parte de la Democracia, dicho sistema político permite las libertades individuales, lo cual debe ser entendido por cualquier aspirante a cargos públicos, y nuestro país no debería ser la excepción…¡Nosotros también podemos!.

  1. La postulación y gane de la actual Vicepresidenta electa Epsy Campbell, compañera de fórmula del Presidente electo Carlos Alvarado.

Epsy Campbell será la primera mujer afrodescendiente que ejerza la Vicepresidencia en un país de América Latina. Dentro de su currículo podemos observar su destacado trabajo en temas de empleo, género, mujeres, derechos humanos, desarrollo social de los pueblos afrodescendientes, indígenas y mucho trabajo en contra del racismo. Esto es transcendental ya que actualmente estamos entrando en una era en la cual no tenemos muchas mujeres mandatarias que nos representen en el continente, la historia nos dice que en los países latinoamericanos se inició con Isabel Martínez, una mujer argentina que llegó al poder en 1974, luego se dio en los periodos de gobiernos en países como Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Panamá; posteriormente Chile, Argentina y Brasil.

Esto da una luz de esperanza para nuestro país, que está a vísperas de una elección presidencial, en el cual el tema de mujer  no es visto como importante, así como la alta intolerancia que hay hacia la diversidad de género, y temas como el aborto y los matrimonios homosexuales. Es determinante que separemos la religión de la política. Nuestro país en el artículo 82 de la Constitución prohíbe la postulación para cargos públicos de representantes religiosos y tampoco pueden realizar propaganda política de ninguna forma, sin embargo vemos a diario la influencia que la iglesia ejerce sobre las decisiones políticas que al final determina la vida de todas las personas salvadoreñas y esto trasciende a diversas generaciones.

Las elecciones presidenciales de Costa Rica y el gane de Carlos Alvarado y Epsy Campbell nos dice mucho. Nos dice principalmente que debemos revisar cuidadosamente las plataformas electorales prometidas en campaña, así como su cumplimiento cuando los electos diputados y alcaldes tomen posesión de su cargo el siguiente mes, y debemos darle seguimiento. Para el caso de las presidenciales, debemos evaluar bien no solo el perfil del candidato o candidata; sino también debemos analizar sus propuestas en torno a diversos temas, pues si en poco no es tolerante, en lo mucho tampoco.

Somos una sociedad homogénea, en lo relativo a la historia y a las costumbres que nos unen, pero al mismo tiempo diversa, por su multitudinaria gama de pensamientos, aspiraciones y objetivos de vida. Todas las personas que forman nuestra sociedad tienen derechos humanos y deben ser respetados, tanto por la sociedad civil como por las autoridades, y es importante que las futuras autoridades lo tomen a consideración, dejando de lado ideologías religiosas sea la que sea.

Este es un buen momento para reflexionar: ¡Nosotros también podemos!

Y como dijo Carlos Alvarado, Presidente electo de Costa Rica: “Nuestra agenda de igualdad debe buscar igualdad entre hombres y mujeres, adultos mayores, personas con discapacidad, niños y niñas”.

 

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REDACCIÓN MPODERATE

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