Por Inés Martínez, politóloga.

El liderazgo podemos entenderlo como la capacidad de dirigir y predicar con el ejemplo en la forma de hacer las cosas, de tal manera que motive a otras personas a hacerlas de la misma forma e incluso de mejor forma. Pero el liderazgo debe ir más allá de eso, y debe propiciar el cambio radical en la vida de la persona líder para poder luego ayudar a transformar la vida de muchas personas y por supuesto contribuir de esta manera al desarrollo y crecimiento de la sociedad en los ámbitos de: educación, salud, economía y seguridad.

En El Salvador, las mujeres conformamos el 52% de la población, según el censo elaborado por la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC), en el año 2007. A pesar de esto, cuando hablamos de liderazgo, muy pocas veces encontramos líderes mujeres, ya sea en los medios de comunicación social digital e impresa, incluso en los libros que leen y estudian en el sistema educativo de nuestro país.

Nuestro sistema educativo enseña muy poco acerca de las mujeres que han hecho historia dentro y fuera de nuestras tierras, y algunas de ellas han sido connacionales. Para muestra un claro ejemplo de esto son las mujeres próceres que lucharon por la independencia de nuestro país y que muy poco se sabe, entre ellas tenemos: Juana de Dios Arriaga, Inés Anselma Ascencio, Dominga Fiaba Juárez, Úrsula Guzmán, Gertrudis Lemus, entre otras. También en la historia hemos tenido mujeres que quisieron postularse para la primera magistratura del país, tal es el caso de Prudencia Ayala, que luchó arduamente por los derechos humanos de las niñas, adolescentes y mujeres, pero que este derecho a optar a un cargo político le fue negado por el simple hecho de su condición de mujer.

Actualmente si bien es cierto, tenemos otorgados ciertos derechos humanos, como el derecho al sufragio y el derecho a optar a cargos públicos, continuamos teniendo roles muy tradicionales, a manera simbólica… tal es el caso del 30% de las cuotas de mujeres que han establecido en la Ley de Partidos Políticos, y que en las elecciones 2018 han dado como resultado únicamente a 26 mujeres para diputaciones y de 262 alcaldías solamente 1 de cada 10 estarán a cargo de una mujer.

Sin poder de decisión…

¿Será que aún no tenemos las capacidades para entrar a los círculos de poder en El Salvador?

Las mujeres tenemos la capacidad y debemos desarrollar ese potencial. Las mujeres poseemos autonomía que quiere decir que el empoderamiento debe ser nuestra primera decisión en la vida. Lo que ha sucedido, con las mujeres en El Salvador en su mayoría, es que no les interesa participar de ese cambio radical que necesita nuestro país, esa apatía hacia todos los procesos democráticos y participativos aún persiste en todas las esferas de la sociedad y especialmente en las mujeres, pero es más grave aún en las mujeres pobres, que consideran que su participación es innecesaria y más bien “decorativa”.

El escenario público también es nuestro, podemos y debemos figurar como líderes para transformar y evolucionar como sociedad. La importancia de la participación de la mujer en la política radica en el hecho que todas las decisiones que se tomen en los 3 poderes del Estado, los cuales son: Ejecutivo, legislativo y judicial, impactan directamente en la vida de las mujeres y todo su círculo familiar, abarcando varias generaciones partiendo de los adultos mayores y llegando hasta los infantes.

Todo ese conjunto de decisiones provenientes de los gobernantes propician un acceso o restricción a la educación, salud, economía y seguridad. Entendiendo como acceso no únicamente el que te den un cupo en una Universidad, o que tengan un empleo, el acceso incluye la calidad, cantidad e igualdad de oportunidades en igualdad de condiciones.

Luego de las elecciones 2018, nos espera un arduo camino por recorrer. Pero nunca es tarde para decidir y empezar, dejemos un legado del cual las futuras generaciones que hoy en día figuran como la niñez salvadoreña, se sientan orgullosas de las líderes femeninas, que no nos olviden y que continúen luchando por esos ideales que no deben morir nunca.

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REDACCIÓN MPODERATE

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