Ganadora de el Micrófono de Oro por la Asociación Salvadoreña de Radio y Televisión, con una reciente publicación de su libro No Mienta, Ivonne Veciana está brillando con una intensidad creciente. Los galardones más hermosos vienen de la admiración de su audiencia y colegas que aprecian su personalidad genuina y abierta.

Una niña inquieta y preguntona en la infancia. No se cansaba de inquirir a sus maestros de colegio, y ellos respondían, exasperados, de encontrar una alumna que cuestionaba todo a modo de rebelión, según ellos; cuando era simple curiosidad, según Veciana.

“Le sigo pidiendo perdón a mis padres, a mis maestros, me aburría rápido, me gustaba saber mucho el porqué de las cosas. Porque, a qué autoridad le gusta ser cuestionada? Necesito saber el por qué , para qué. Pero es porque necesito saber, no es una queja.  (Lo que hacía Ivonne, no era un ataque, como afirma) No hay que reaccionar o defenderse, sino sólo dar una respuesta”.

Esta comunicadora ha logrado tocar corazones con sus programas de radio, y en redes sociales con su cuenta de Twitter @NoMienta. Pero también ha tenido sus propios desencuentros de la vida como niña y mujer. Como bien lo expresa en una columna que escribió para la revsita Factum, llamada Todas Somos Sobrevivientes.

Ahora que eres conductora del programa radiofónico, La Tarde Sin Estrés, ¿De dónde viene tu sentido del humor, con un país lleno de malas noticias?

“Hay un poema de mi Tío Abuelo, Hugo Lindo , te voy a decir una estrofa: ante la realidad tan dura, tan triste , tan amarga,  como es posible que sigas teniendo una sonrisa loca, tan honesta, y que todavía creas en besos, en promesas… que no es poco (agrega)”.

“Mi mamá tiene un tremendo sentido del humor, creo que es herencia de ella. Mi padre como buen catalán no tanto (risas). Mi risa la heredé de mi abuela materna, tenía una risa jayana, explosiva, tú podías escuchar el eco de la risa, casi desde la calle y decían, ahí está doña Adda. La risa nos permite acercarnos ante una realidad tan dramática y tan agobiante, diariamente como sucede en El Salvador. Y además aprendes a reírte de ti mismo. Eso tengo que agradecerlo a la escuela radio y a a la escuela de hacer teatro. Yo digo que la radio es un teatro con micrófono. Te invita a desnudarte a tí misma y a reírte de lo que ves, por dentro y por fuera, sin etiquetas, sin más allá que lo obvio”.

“Es necesario aproximarse a la crítica, a las denuncias, a decir lo que está mal, porque para eso es un medio de comunicación, sin quererte morir (y ríe)… porque si te abandonás a la amargura de nuestra realidad nos morimos de tristeza”.

(Mientras Veciana deja ir de su boca esta frase, no puedo evitar relacionarla de inmediato con la película Good Morning Vietnam).

Me gusta retar a mi audiencia, a la gente con al que platico, y por qué no?, que me reten a mi también a salirnos del cuadrado que nos han establecido. Porque aquí nos enseñan, que la obediencia aquí y allá. Pero y si cada quién es como es? Por eso he criticado mucho al sistema educativo, homogenizan a los estudiantes, cuando todos tenemos diferentes inteligencias… no todos somos iguales. Entonces por qué tenemos que tenemos que tener el mismo ritmo de vida. No nos gusta ver a la otra persona diferente, nos da miedo. Y de ahí vienen las intolerancias, que las mujeres ganen lo mismo que un hombre, intolerancia de clase, no nos gusta ver superarse a la gente,la comunidad LGTBI… no entendemos que el otro funciona diferente a mí.

Cuéntanos de tus experiencias, si es que las has tenido, en tu trabajo, en tu vida personal, con la brecha de género.

“Los límites contra la mujer son reales. Esa es una de mis razones, por ejemplo, porque no me gustó el mundo  televisión. Era una esclavitud a la apariencia física, al maquillaje, a la perfección de revistas que yo no pude con eso.Y no es que esté mal, porque me gusta abogar por la libertades de decisión, si la mujer se siente cómoda con eso. Hay gente que se le da muy bien ese mundo, esa vida. Que se levanta a las 5 para pistolearse el cabello, fantástico. Pero (yo) no lo quiero como un objetivo y prioridad de vida. Que hay que estar siempre perfectas, que hay que estar siempre delgadas, que no puedo sacarme una foto en bikini y no se me mire un mal depilado, que no se me vean las arrugas del cuello… no puedo ir el domingo al súper en pijama…esa esclavitud yo no la acepté. No lo quise como forma de vida”.

“Años atrás la mujer que hacía noticias, era la joven, bonita, sin experiencia, de adorno del hombre que sí tiene experiencia. ¿Por conductoras de entrevistas o de análisis de temas de país, mujeres?

Pero tenemos tremendas economistas, que están como editoras, ellas deberían tener un facebook live al día. Ellas son las que deberían aparecer en portadas de revistas”.

Publiqué en revista Factum mis experiencias de acoso. No hay necesidad de que se llegue a la violencia física o sexual para que sea considerado violencia.

Todo lo que no es violencia sexual y física la hemos integrado de tal manera a esta cultura que la damos por hecha. Que la mujer gane menos, que si escalas posiciones es porque te estás acostando con el jefe. ¿A un hombre no se le cuestiona su delgadez, sus canas, sus arrugas, su forma en cómo anda vestido el domingo cuando anda con su familia?, no.

La vez pasada le di retweet, a la comparación entre dos revistas una para adolescentes niñas, otra para niños. Para las niñas iba enfocada a maquillaje, ropa de moda, y tips de vacaciones y traje de baño. En cambio para adolescentes hombres, no tiene rostro de portada, y el titular es Piensa en Tu Futuro, son sobre elegir universidad, test de aptitud… ¿Por qué?

No podemos seguir aceptando prioridades confundidas. ¿Por qué seguis midiendo el merecimiento de una mujer por cómo se ve?

 

 

 

 

 

Referencias: http://revistafactum.com/todas-somos-sobrevivientes/

 

 

 

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REDACCIÓN MPODERATE

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