Estoy en el negocio correcto?  Es natural cuando no estás teniendo los resultados deseados. Pero no se trata de si tienes el negocio correcto, se trata de si tú eres la persona correcta para ese negocio.

Hay grandes ideas de negocio que han quebrado por mala administración de recursos, porque no buscaron las herramientas adecuadas para implementar el plan de trabajo, por malos tratos laborales, por que se perdieron los valores de la empresa, etc. Es decir, las personas están relacionadas con los resultados. Y eso es lo más duro de emprender. Cuando asumes los resultados como parte de tu aprendizaje estás en el mundo de las emprendedoras. 

Si bien es cierto que para emprender debes tomar riesgos calculados, como sugieren los libros de economía y empresarialidad, no pueden garantizarte que todo saldrá bien. De hecho, si crees que nunca cometerás errores que te cuesten dinero, o lágrimas, entonces es mejor que ni lo intentes. La vida de las emprendedoras no es  libre de dolor, lleno de promesas y garantías. Sólo quienes han perseverado entre la decepción y la victoria pueden reconocer de qué se trata emprender.

Recuerdo haber hecho todo un plan de negocios para montar un salón de belleza. Sin ninguna vergüenza yo entraba en la categoría de emprendimiento por necesidad.  Y llena de muchos miedos, luego de haber aprendido estilismo, y hacer mi gran plan trabajé lo mejor que pude. Y luego de dos años de batalla lo vendí, gracias a Dios sin perder, pero lo vendí.

Lloré varias decepciones, sentí por momentos que no podía con esa serie de pruebas, pero debía seguir adelante porque mi familia lo necesitaba. Había solicitado un crédito personal que pagué responsablemente, asumí mis errores, y  me di cuenta que yo no estaba hecha para tener un salón de belleza. Aún así, perseveré dos años, dejé una cartera de clientes para la nueva propietaria y me alegro que ella sí estaba hecha para ese negocio. Porque las clientas que tan duro me gané esos dos años siguen frecuentando el negocio, varios años después. Ella era la persona correcta para el salón. Siento el valor de compatirlo con nuestra comunidad porque no hay victorias sin haber fracasado antes. No hay medallas en las carreras de la vida sin haber entrenado, sin haber sudado, sin haber sentido dolor y sin haber llorado.

Dicho esto, es esencial distinguir al emprendedor del impostor. Como bien menciona Fernando Trías en “El Libro Negro del Emprendedor”. Un impostor se enamora de su idea, tiene miedo a que se la roben, pero no trabaja en las herramientas que van a protejer su idea. Simplemente no hace nada más que vivir soñando con ella, sin poner acciones concretas para que sea en realidad algo original. El impostor pensará que es la única persona en el planeta que tuvo esa brillante idea, y que por eso es infalible a los errores. Frías le llama el “Gollum”, vive cuidando su gran tesoro, sin más.

El impostor está acostumbrado a pensar que todos los factores externos son los grandes responsables de que las cosas funcionen o no funcionen. El impostor (la impostora) no ha desarrollado la capacidad de integrarse como el factor principal que hace que las cosas den resultado, desarrollarse como líder, como empresaria, como emprendedora. 

La persona impostora, no busca recursos, sino que se apoya en la simple idea. Y ese es de los errores más graves. Apostarle ciegamente a la gran idea. Cuando es en realidad una red de ideas combinadas y tejidas, (el trabajo en equipo, de equipos combinados) las que forman el buen funcionamiento de esa idea. Y esas ideas se sudan. Se sudan a base de esfuerzos y equivocaciones.

Si quieres ver cómo es la vida de un emprendedor mira una o todas estas películas: Walt, el soñador (la vida de Walt Disney); Joy (con Jennifer Lawrence); En búsqueda de la Felicidad, con Will Smith.

En concreto: Ya hiciste un prototipo, un lote de productos o servicios?, ya sabes cuánto debes vender para sostener tu negocio al mes y al año?, ya sabes cuánto vale tu producto o servicio?, cuántas personas necesitas para que se haga todo?, Si vas a tener empleados, ya sabes de sus derechos y tus obligaciones laborales?, ya sabes donde vas a operar?, cuántas horas al día piensas destinar?, tienes un plan de mercadeo y ventas?… ninguna de estas cosas necesita que inviertas miles, pero si se necesita que generes dinero para que se sostenga. Y es necesario que asumas todas las responsabilidades de contestar a estas y muchas otras preguntas que atañen a tu emprendimiento, responde con la mayor sinceridad posible, sin enamoramientos.

En la nueva ola de Los Lean Startup, lo que hay que hacer es lanzarse lo antes posible para tener las mayores decepciones posibles y aprender de ellas, sin poner todo tu capital en ello. Es decir, entrar al campo experimental de la vida real, porque solo ahí es que puedes ver si tú estás haciendo funcionar la idea. Y seré bien enfática, si “tú” eres quien hace que la idea funcione y no que la idea funcione para ti.

Es normal hacerse preguntas, diría que es necesario hacérselas para caminar. Lo esencial es con qué visión tomamos las preguntas. Hay factores externos que sin duda influyen en los resultados, una economía nacional en decadencia o en crecimiento, una catástrofe natural, cambios tecnológicos acelerados, muchas cosas externas. Pero también, hay personas que salen a vender sombrillas cuando llueve, y otras que piensan que se harán ricas en la calamidad porque tienen una solución para ese gran problema.

Entonces, crees que estás en el negocio correcto? o eres tú la persona correcta para ese negocio?

 

 

 

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REDACCIÓN MPODERATE

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