Por Jennifer Barillas.

En la actualidad se está utilizando bajo el nombre de influencer a personas famosas que en realidad son una celebridad. Utilizando la definición sencilla: “Un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca”.

No vamos a tildar de bueno o malo el hecho de ser famoso o ser influencer. Ambas son cosas diferentes. Tanto una celebridad, como un influencer son herramientas de mercadeo.

No siempre el hecho de ser muy visto, o muy célebre,  induce, conduce o influye. En ocasiones provoca el efecto contrario. Hay personajes famosos que son criticados porque no les creen que utilicen ese producto que están exponiendo en sus redes sociales, precisamente porque no tienen credibilidad, simplemente son más vistos. O su forma de vida expuesta en redes contradice por completo el uso de ese producto que está vendiendo con su imagen.

Actualmente es muy frecuente ver personas que siguen a un famoso, y muchas marcas se apoyan en ellos para darse a conocer o tener exposición. Sin embargo, si tomamos la visión simplista de que por ser más visto se vende más, puede no quedar satisfecho. Porque no todos los productos o servicios están enfocados a llegar a las masas, que en ocasiones sólo están ahí por ver poca ropa en un cuerpo, en otros casos para criticar, algo muy frecuente en la actualidad. 

Es común en el país, ver personajes famosos que aparentan el consumo de un producto. Lo comen, lo usan, se lo ponen, pero la audiencia sabe que su estilo de vida no paga ese producto que anuncia, ya sea por caro, barato, por poco saludable, baja o alta calidad, etc… simplemente algo no encaja. Entonces se cae en el error de apostar a un famoso y no a un influencer.

Cada vez las audiencias se han vuelto más críticas, dado que los famosos exponen casi hasta el último detalle de su vida cotidiana. Por esa razón, sus seguidores conocen con lujo de detalle sus gustos, sitios de frecuencia, hábitos, estilo de vida. Y si hay algún detalle que se salga de lo habitual, real o genuino es fuertemente criticado.

Esto es sumamente frecuente, más de lo uno puede imaginar. Vemos incontables cantidades de marcas para segmentos definidos, exponiendo su producto con generaciones equivocadas, personajes equivocados, en momentos y medios equivocados.

Todavía existe la creencia arraigada que no necesitan llegar a un nicho definido, sino a toda la cantidad de personas posibles, aunque sean las equivocadas.

Hay celebridades que su forma de vida queda perfecto para un producto o servicio. Hoy en día hay mujeres jóvenes con una comunidad en redes sociales nutrida y que muestran a diario su vida de mamá. Exponen a sus bebés a la vida en redes sociales y muchas marcas del cuido de bebé se anuncian con ellas. Ellas son influencers porque como madres pueden utilizar esas marcas. El detalle más importante es que sea creíble. Porque el influencer es eso, una persona con credibilidad en algo.

 

Las marcas a veces pierden de vista que no por ser más visto, serás más comprado. No siempre es tan simple.Muchas personas célebres funcionan como un perchero o vitrina, como en los centros comerciales donde muchos pueden mirar, pero no necesariamente compran. Hay un desfile de silbidos virtuales, comentarios maliciosos, pero muy nada relacionados al producto que se anuncia. Entonces el objetivo hay que tenerlo claro ¿Sólo quiero que vean que la marca existe, o quiero que me compren las personas adecuadas?

Hay productos de consumo masivo que encajan perfecto con personajes famosos, porque son para eso, las masas, un largo alcance, llegar a la mayor cantidad de personas posible porque son productos de fácil acceso, y compra casi para todo el mundo. En cambio, el influencer es un prescriptor. Como hace el médico y su paciente. Es una persona conocedora, que infunde respeto en su área. Tecnología, deporte, gastronomía, ropa, productos de uso doméstico, de uso de oficina, bebidas hidratantes, etc. Y la audiencia se siente afín. Sobre todo porque esa persona se vuelve un referente. Con esto quiero decir, que su opinión vale para quien le sigue.

No se trata de si es malo o no. Se pueden obtener resultados favorables si diferenciamos a las personas famosas de las influyentes. Si ubicamos nuestra marca en el sitio o la persona correcta. Porque las personas siempre cuestionan su compra, la piensan, no solamente la miran, sino que también necesitan sentirse bien con ella.

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REDACCIÓN MPODERATE

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