Por Elena Samayoa de Ruiz.

¿Me celas?

Es algo común entre las parejas y es comúnmente catalogada como una forma de demostrar su afecto o su interés hacia el otro. Sin embargo, existe una muy delgada línea entre celos y caer en emociones destructivas que incluso rayan en la agresión.

Si bien es cierto, en ocasiones es incluso un halago que nos celen, pero no debe de sobrepasar limites que nos hagan sentir propiedad exclusiva de alguien ni mucho menos coartar nuestra libertad.

Al estar en una relación, nuestra libertad e independencia sufre modificaciones por el hecho de que estamos comprometidos por amor con una persona. El amor nos transforma y queremos complacer y halagar a esa persona. Una de las reglas de oro es nunca dejar que la otra persona coarte por completo nuestra libertad. Seguimos siendo autónomos y por tanto seguiremos desenvolviéndonos de forma funcional.

¿Qué sucede cuando mi pareja o incluso yo no puedo permitir eso? Celos por todo y por nada. Los celos vienen sin justificación alguna pero caigo en el hábito de controlar, perseguir e incluso acechar.

Estos celos son limitantes, es un afán de controlar, conocer, saber absolutamente todo lo que la pareja hace. Porque nuestras ideas superan la realidad y pensamos que se nos puede ser infiel en todo momento.

Nos vemos en la obligación de:

  • Creemos poseer a nuestra pareja-la perseguimos, intimidamos y acosamos. No nos percatamos que esto aleja al ser amado de nosotros y reforzamos el hecho de que es mejor no comentar nada de lo que se hace porque todo molesta al otro.
  • Cuestionamos-todas las actividades que la pareja desarrolla en su cotidianidad y los ambientes en que se desenvuelve se convierten en un cuestionamiento exhaustivo. Pidiendo explicación y detalle de absolutamente TODO.
  • Revisar- revisamos todo y cuando decimos todo es TODO. Celular, computadora, redes sociales, ropa, olores, etc.

¿Es esto saludable para mí y para mi pareja? NO. Los celos dejaron de ser un halago y se convierten en un yugo, un yugo opresor. Nuestra mente genera ideas e imagina, y esto va más allá porque empezamos a obsesionarnos. Buscamos donde no hay nada y aunque no lo haya encontramos algo para comprobar nuestra hipótesis. La relación se desgasta del lado del que cela y del lado que es celado ya que no hay confianza, respeto, paz ni mucho menos amor.

El amor es un acto de fe. Damos el todo por el todo por un sentimiento que no sabemos que sorpresa nos puede deparar.

Sin embargo, nos arriesgamos sabiendo que podemos morir en la batalla o salir victoriosos de él. No permitamos que los celos que justificamos como una forma de querer o de amar destruyan una maravillosa experiencia la cual es estar enamorados.

Recordemos que el amor y una relación debe de sustentarse en la CONFIANZA…si no hay CONFIANZA. ¿Qué nos queda entonces?

 

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REDACCIÓN MPODERATE

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